3 de noviembre de 2010

Periodistas piden al Gobierno formalice invitación a relatora de la OEA

Las organizaciones de periodistas y trabajadores de la prensa piden al Gobierno oficialice la invitación a la relatora especial para la libertad de expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, Catalina Botero, para que verifique las denuncias de restricciones a libertad de expresión y de prensa a consecuencia de las Leyes aprobadas por Evo Morales.

"Mandaremos una carta al gobierno para que formalice esa invitación", manifestó el Fiscal General de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), Antonio Vargas, quien dijo que demostrarán in situ el estado en que se encuentra la libertad de expresión "toda vez que el Gobierno está tejiendo una arquitectura jurídica atentatoria contra la Constitución".

Catalina Botero fue invitada de manera verbal por el vocero gubernamental, Iván Canelas, a visitar el país para cerciorarse de que en Bolivia no existe ningún atentado contra la libertad de expresión. Esa invitación fue realizada el pasado 25 de octubre, durante la audiencia concedida por la CIHD.

En ese marco, Vargas manifestó que la presencia de la alta comisionada de la Organización de Estados Americanos (OEA) será importante puesto que las organizaciones de la prensa le transmitirán sus temores y preocupaciones "por los constantes ataques del gobierno a los periodistas".

Vargas anunció que de concretarse la llegada de Botero, aprovecharán para explicarle y mostrarle con hechos concretos el "atentado" que comete el gobierno contra los medios de comunicación con la aprobación de la Ley de Lucha Contra el Racismo, a Ley del Órgano Electoral Plurinacional y La Ley del Régimen Electoral.

Bolivia despidió con rezos, cantos y plañideras al espíritu de sus muertos

El pueblo creyente de Bolivia despidió a medio día de ayer martes con rezos, cantos y plañideras al espíritu de los que han partido del mundo terrenal y que volverán el próximo año para morar en sus hogares, según dice la tradición de la fiesta de los Muertos y Todos los Santos, que se celebra hace séculos el 1 y 2 de noviembre.
De acuerdo con la tradición hispano cristiana cruzada por la cosmovisión andina, el "ajayu" (alma en aymara) del "ser querido" o de "los que se fueron" o partieron al más allá desciende por espacio de 24 horas, entre el mediodía del 1 y el 2 de noviembre, para visitar a sus familiares.

El amauta andino, Edmundo Pacheco, señaló que las almas que fueron recibidas en sus hogares con mesas "bien servidas", con abundante comida y bebida, "regresarán a la eternidad llevando las ofrendas y los rezos".
"Se les ofrenda lo que a nuestros espíritus les gustaba en vida y se les hace pedidos y se les cuenta las penas y amarguras para que el alma se los lleve y pueda ayudar a su familiar", indicó.
En esa línea, los bolivianos elevan altares floridos, velas y abundantes panes, comida y bebida para que las almas disfruten de esos manjares.
Al mediodía del 2 de noviembre, se despide al alma con rezos y cantos y se divide los panes, las frutas y dulces entre los presentes, que deben elevar una plegaria y pedir "que se reciba la oración".
La tradición culmina con una visita al cementerio, donde descansan los despojos de los seres que han partido, y en el que los "resiris" y las plañideras oran por las almas y reciben como pago panes y frutas, a veces metálico.
La tradición dicta que los muertos retornan al lecho de la eternidad a mediodía del 2 de noviembre, después de reconfortarse con los vivos.
La celebración de los Santos y los Muertos se encastró en la tradición de los latinoamericanos con la llegada de catequistas españoles el siglo XVI.
Con el paso del tiempo se convirtió en una práctica fuertemente impregnada por el sincretismo pagano religioso.
La población creyente de Bolivia, de mayoría católica, aunque su carta constitucional consagra la libertad irrestricta de cultos y un Estado laico, peregrinaba el martes por al menos 400 necrópolis en los 338 municipios bolivianos, entre ellos las sedes de las nueve ciudades capitales, donde, además de los cementerios públicos, la mayor parte construidos a finales del siglo XVIII o principios del XIX, han proliferado camposantos privados, del tipo estadounidense, como así clandestinos, luego homologados por autoridades comunales.
El Día de los Muertos también recuerda en Bolivia a la matanza de civiles que resistieron la instauración del gobierno dictatorial del entonces coronel Alberto Natush Bush, el 2 de noviembre de 1979.
El episodio, uno de los reflejos de la accidentada vida política boliviana, se conoce como la masacre de Todos Santos en que al menos 200 civiles perdieron la vida en las calles a manos del Ejército.
Bolivia vivió 18 años a merced de gobiernos militares a contrapelo de la Constitución entre 1964 y 1982.

 
Canal 24 - El Alto | Soporte bambuzito